Liberarse de la culpa

La culpa, es una gran sombra que puede aparecer en cualquier momento. Si permites que se apodere de ti, muchos de tus sueños se quedarán sin cumplir.

Es vital que te liberes de ella para deshacerte de una pesada carga que puede impedirte evolucionar en tu vida.

En mi vida me he cruzado con un número importante de personas que lamentablemente NO se permiten ser felices, dedicarse a lo que realmente quieren o simplemente tomar decisiones haciéndole caso a su corazón.

En muchos de los casos el sentimiento de culpabilidad está detrás de todo esto, considerando que estas personas «creían» que lo que pensaban, hacían o incluso sentían “no era adecuado” y quizá de algún modo podría defraudar o herir a otros.

Por si te lo estás preguntando, sí, además de sentir culpa por algo que puedes haber hecho en el pasado, también la culpa puede ser algo que heredamos de nuestras generaciones pasadas, o algo que sentimos si de algún modo dejamos de ser «leales» a la familia.

Un sentimiento de culpabilidad no resuelto puede quedarse en el subconsciente y llegar hasta tu vida sin que tú hayas sido protagonista de esa situación.

Mi hermana siempre dice que «la culpa» no existe, que es una palabra inventada para tenernos cautivos en el miedo. Pero lo cierto es que todos hemos sentido alguna vez ese miedo a ser responsables de algo desagradable/negativo, sobre todo algo que cause malestar o dolor a otros.

[bctt tweet=»Deja ir, deja de proyectar la culpa en los demás. Tomamos conciencia de que todas nuestras proyecciones al final se vuelven contra nosotros y, si las liberamos, nos liberamos. . Enric Corberá» username=»Saulperez82″]

¿Sentir culpa puede ser algo positivo?

La culpa, al igual que el miedo puede tener una función reguladora. Digamos que la culpa y la justicia (e injusticia) podrían ir de la mano, haciendo que si nos «castigan» por algo que hemos hecho «mal» será menos probable que repitamos ese comportamiento.

Esto hace que la culpa tenga «su parte positiva». Ese malestar interno que nace cuando nos sentimos culpables consigue que regulemos nuestro comportamiento y actuemos bajo una serie de valores sin que haya una persona detrás juzgándonos.

De hecho, seguramente sin ese tipo de «culpa», que podríamos llamar simplemente el remordimiento que nos produce la consecuencia de algunos de nuestros actos, sin esto, no podríamos entender el mundo como lo hacemos: ni la sociedad, ni las relaciones… todo lo que nos rodea a día de hoy sería completamente diferente.

Digamos que es el miedo a que las consecuencias de nuestros actos puedan perjudicar a otros, y si esto nos hace reflexionar y actuar de una forma más ecológica, está bien, aquí tiene un punto positivo. Pero esta «culpilla» es momentánea, reflexiva y positiva al fin.

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El problema aparece cuando la culpa está presente en una persona de manera constante, incluso por algo que ni siquiera entendemos. Es en ese momento cuando el sentimiento se vuelve, más allá de inútil, una cadena que nos impide seguir trazando el camino de nuestra vida con libertad.

Los mandatos familiares tienen mucho que decir sobre el tema de la culpabilidad. Y también todas esas cargas que tus antepasados no dieron por concluidas y que ahora cargas en tu vida presente, quizá sin ser muy consciente de ello.

Piensa, por ejemplo, en una persona que ha visto a su hermano fallecer y que no se permite ser feliz, ya que “no es justo”. O en esa otra, hija de un asesino que ha cometido crímenes terribles. O incluso en personas que sienten afinidad (son dobles) de un antepasado y que viven tratando de pagar por una culpa ajena, por ejemplo, a través de su profesión.

Con esto no quiero decir que no tengas que asumir tu responsabilidad y eches balones fuera culpando de tus problemas a tu sistema familiar, nada que ver. Identificar una culpa heredada sirve para poner a tu alcance recursos y un enfoque diferente hacia ese problema, y así dar un nuevo sentido a la experiencia vivida por tu antepasado.

Ya sabes que la información es poder, pero no una excusa para quedarnos encerrados en la pasividad. 

Por otra parte, una de las dudas con las que más me suelo encontrar cuando hablo de cómo liberarse de la culpa es en cómo afecta en realidad la culpa en nuestra vida cotidiana.

Verás. Aunque a cada persona la culpa y los síntomas pueden manifestarse de maneras muy diferentes, lo que sí sabemos es que puede reflejarse en todos los niveles del ser.

En el nivel racional podemos ver la culpa reflejada en auto-acusaciones (“yo tengo la culpa”) o en el autocastigo (“merezco lo malo/no merezco lo bueno”), por ejemplo.

Pero a nivel físico, la culpa aparece a través de taquicardias, dolores de espalda o problemas digestivos.

Incluso a nivel emocional también podemos ver la culpa a través de vergüenza, ansiedad, resentimiento o tristeza.

Todo esto hace que la culpa tenga un efecto real en nuestro día a día. De hecho, puede que primero identifiques algunos de los síntomas y después asocies que detrás de ellos está la culpabilidad.

[bctt tweet=» El sabio aprende sólo de su propia culpa. Se preguntará a sí mismo: ¿quién soy puesto que todo esto me está ocurriendo?. Carl Jung» username=»Saulperez82″]

Liberarse de la culpa para avanzar

Liberarse de la culpa para avanzar y recuperar la paz en tu vida es un trabajo gratificante. Para hacerlo, lo primero que tienes que hacer es saber qué es exactamente lo que está detrás de tu culpa.

Puede que haya situaciones ahora mismo que te generan sentimiento de culpabilidad pero que están pasando desapercibidas, ya que has asumido que esa sensación es lo normal. Lo cierto es que analizar esos momentos te ayudará a ponerle nombre y apellidos a tu culpa, el primer paso para liberarte de ella. Pregúntate: ¿es culpa lo que siento? ¿Cómo se está manifestando en mí? ¿Qué es lo que pasa por mi mente?

Imagina por un momento que quieres emprender tu propio negocio, ya que te gustaría poder levantarte cada mañana sabiendo que estás haciendo lo que amas. Sin embargo, cada vez que piensas en dejar tu trabajo para dedicarte a tu proyecto, una sensación negativa te invade. También lo hace cuando piensas en cómo se lo vas a contar a tu familia.

En ese caso, tendrías que preguntarte si esa emoción que sientes es miedo, o tal vez culpa. Culpa de poder dedicarte a algo que te gusta, de poder tener éxito o de cumplir tus sueños. Estos casos son más comunes de lo que crees: “me siento culpable porque yo he podido, pero no” (siendo «tú», mamá, papá, figuras importantes en la vida o miembros de tu árbol que ni si quiera conociste).

Como ves en este ejemplo que podría ser totalmente real, puede que sientas culpa camuflada bajo otras emociones. Si sabes reconocerla, tendrás gran parte del camino hecho.

Cuando ya tengas bien identificadas las situaciones en las que tu sentimiento de culpa se hace latente y cómo se manifiesta en ti, podrás escoger de una manera racional cómo vas a actuar ante ella.

Para ello, distingue los mandatos familiares, las culpas heredadas de tu árbol y encuentra similitudes entre lo que sientes ahora mismo, lo que realmente quieres manifestar en tu vida y lo que no.

Muchas veces asumimos cargas que realmente no queremos tomar simplemente por esos mandatos familiares que no nos hemos planteado cuestionar jamás.

Eso sí. Como te decía antes, la única manera es evitar el error de poner el foco en el problema o conflicto en lugar de ponerlo en el recurso. Liberarse de la culpa solo se consigue tomando responsabilidad y pensando cómo solucionar ese problema.

Y en este punto, hay muchas cosas que están en tu mano para hacerlo, como llevar a cabo un acto simbólico que resuelva esa culpa para poder seguir adelante libremente, o ayudándote de la terapia para ver soluciones específicas.

Para liberarte de la culpa es esencial aprender a diferenciar lo que es tuyo y lo que no te pertenece, y soltar. Solo de esta manera se resolverá ese choque entre lo que tienes que hacer y lo que quieres hacer.

Espero que la culpa no vuelva a ponerse entre tus sueños y tú.

Me encantaría que compartieras qué situaciones te hacen sentir culpable y qué haces cuando esa emoción te invade.

Feliz Vida!!

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11 comentarios

  1. mi admiración y respeto como siempre.
    muy completo, frases claves, largo alcance.
    queda por cada quien asumirlas y hacer el camino.
    saludos
    yamile

  2. Hola Saúl, leo todo lo que escribes y me encanta como lo explicas, espero en algún momento poder hacer un curso contigo para ahondar en algunos asuntos.
    Muchas gracias por lo que hace y compartes.
    Un saludo

  3. Gracias Saul, me interesa mucho seguir aprendiendo.
    la decodificación bioemocional me dio la comprensión a tantos porqués, por eso llegué aquí, que con otra mirada y palabras, podemos abrir aún más el cerebro y el corazon. Un abrazo. Norma.

  4. Estoy en pleno desarrollo personal y al me decía que tenía que ver el árbol. Suelo comprar libros por internet y encuentro el libro Vivir el perdón…lo leo llorando jamás pensé que tenía tanta culpa. En el verano hice un retiro de UCDM. Tengo el libro y lo he dejado de leer. Desde que descubrí esto voy a terminarlo y hacer los ejercicios. Me he dado cuenta que la vida me ha minado de culpables por no merecer y personas que creen merecer…ahí está mi programa. Tengo dos hijos ambos con el programa de merezco y no merezco. Más claro…te sigo me apasiona el transgeneracional. Pase de tener resentimiento familiar a la comprensión. Es un gran alivio del Alma. Saludos!

    1. Mil gracias por tu comentario tan bonito y sincero Rosana! Estoy seguro que la comprensión transgeneracional te va a seguir sirviendo para sanar y tomar fuerza para tu vida y la de tu familia. Un abrazo enorme Rosana!

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