La búsqueda inconsciente de nuestra madre en la relación de pareja (Historia de Edipo)

Existen muchos motivos por los que alguien haría un proceso de autoconocimiento, pero sin duda las relaciones de pareja y la relación con los padres son dos temas en los que de un modo u otro la mayoría necesitamos crecer.

Es muy frecuente que un cliente acuda a consulta con una dificultad en la pareja y tras la consulta darnos cuenta de que la raíz del problema está en la relación con alguno de sus padres..

Del mismo modo cuando el motivo de consulta tiene que ver con los padres, muchas veces eso está repercutiendo en el área de pareja, sea por conflictos con la pareja, por no encontrar una relación sana o directamente por la ausencia de pareja estable.

En muchos casos hemos crecido con una mayor afinidad hacia uno de nuestros progenitores. En consulta es menos habitual que un cliente esté en conflicto con su padre y madre a la vez. Normalmente nos llevamos mejor con uno y nos sentimos más en conflicto con el otro.

La historia de Edipo a modo de metáfora, habla de esta búsqueda inconsciente de nuestros padres en las relaciones de pareja, y aunque muchos hablan de complejo de Edipo, pocas personas conocen la historia, así que hoy yo te la voy a contar.

Historia de Edipo

En la antigua Grecia eran muy dados a consultar los oráculos cada vez que algo les preocupaba. Había varios santuarios pero el más conocido de todos era el oráculo de Apolo, en Delfos. Por mucho que los consultantes intentaran evitarlo, el oráculo siempre encontraba el camino adecuado para manifestarse. Algo similar pasaría actualmente con el inconsciente familiar del que ya se ha hablado en esta página. Hay veces que, por mucho que intentemos evitarlo, el inconsciente nos acaba llevando al lugar que él quiere.

Siguiendo con los oráculos griegos diré que algunos daban respuestas muy ambiguas (como nuestros programas heredados del árbol genealógico) y otros muy claras. Este último fue el caso de Edipo.

Layo y Yocasta eran dos reyes de Tebas que estaban preocupados por saber si tendrían algún hijo varón que pudiera sucederles en el trono. Layo fue a consultar el oráculo de Apolo y recibió la siguiente respuesta: “el niño que nazca matará a su padre y se casará con su madre”. Horrorizados por las palabras del oráculo, enviaron a un esclavo para que matara al niño pero el esclavo se apiadó del bebé y decidió dárselo a los reyes de Corinto que deseaban tener un hijo. Así que Edipo fue creciendo sano y feliz, a la vez que ignorante de su historia familiar y su destino.

Pasaron los años y un día a Edipo le dijeron que era adoptado. Decidió ir a consultar el oráculo de Apolo y recibió exactamente la misma respuesta que su padre biológico había recibido años atrás: “matarás a tu padre y te casarás con tu madre”. Edipo, asustado por las palabras del Oráculo, decidió huir de palacio y evitar a toda costa el contacto con sus padres.

Sin saber muy bien hacia donde iba, de repente se encontró en un cruce de caminos con un grupo de hombres que no le dejaba pasar. Se puso a forcejear con ellos y acabó dando muerte a uno de ellos. Finalmente pudo continuar su camino hasta llegar a Tebas, donde una Esfinge, animal mitológico mitad mujer, mitad león, lanzaba un enigma a todo aquel que pretendía entrar en la ciudad, causándole la muerte si no lo descifraba. El enigma era: ¿Cuál es el animal que camina al amanecer con dos patas, a mediodía con tres y al atardecer con tres? Edipo, tras mucho meditarlo, respondió: ¡El hombre! La Esfinge al escuchar la respuesta se suicidó y la ciudad de Tebas convirtió a Edipo en rey en agradecimiento por haberlos liberado de este monstruo.

[bctt tweet=»Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas. Sigmund Freud» username=»Saulperez82″]

El rey de Tebas hacía poco que había sido asesinado y en aquella época una mujer no podía estar sola mucho tiempo, así que Edipo llegó justo a tiempo para casarse con la viuda. Pasaron los años, fueron felices y tuvieron cuatro hijos. El problema llegó cuando una peste asoló Tebas produciendo la muerte de sus habitantes.

Edipo, preocupado por su pueblo, quiso descubrir qué pasaba y un adivino le dijo que aún no se había vengado la muerte del anterior rey. Y así, sin saberlo, Edipo se dirigió hacia su más profunda oscuridad.

Tras indagar en el asunto, descubrió que aquel hombre que mató en un cruce de caminos era su verdadero padre y que la mujer con la que había contraído matrimonio era su verdadera madre. El oráculo se había cumplido y él, no pudiendo soportar una verdad tan aterradora decidió arrancarse los ojos con el broche de su “mujer-madre” que acababa de quitarse la vida.

El oráculo se había cumplido. Aunque quisieron evitarlo, nada pudieron hacer. Y la verdad había salido a la luz, porque siempre encuentra la manera de hacerlo. Llega a su debido momento.

Obviamente la historia no quedó ahí. Los hijos que Edipo y Yocasta no tuvieron una vida muy feliz, continuaron con la “maldición” de su árbol familiar, un inconsciente familiar cuyos hilos de unión era la tragedia. Pero eso ya es otra historia.

Este mito dio lugar al conocido Complejo de Edipo, acuñado por Sigmund Freud, mediante el cual la persona, especialmente durante su niñez, manifiesta un evidente sentimiento de amor hacia el padre del sexo contrario y un sentimiento de rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo. Se aplica más concretamente al hombre, que manifiesta amor por su madre y rivalidad hacia su padre.

No hace falta irnos a la tragedia de Edipo para ver el Complejo de Edipo actualmente. En muchas familias encontramos este conflicto. Os cuento unos ejemplos para que lo entendáis: 
  • Un chico de 20 años vino a consulta porque no encontraba pareja. Sus padres se divorciaron cuando él apenas tenía 5 años y su madre no vivió muy bien la ruptura ni aceptaba que su pareja la dejara, así que volcó toda su rabia y frustración en sus hijos. Les contaba lo malo que era su padre por haberla abandonado y eso, con el paso del tiempo, provocó un distanciamiento de los hijos con el padre. Y no solamente eso, la persona que vino a consulta porque no encontraba pareja se dio cuenta de que hacía años que estaba actuando como pareja de su madre (hablando siempre a nivel inconsciente).
  • Un hombre de 45 años no acababa de encontrar una relación estable. Decía que la deseaba y hacía todo lo posible por encontrarla. Su padre era alcohólico y su madre había muerto hacía cuatro años por enfermedad. En una consulta acabó reconociendo que para él su madre era la mujer ideal y buscaba a alguien como ella. Por supuesto, con su padre no se hablaba.
  • Un niño de 12 años, una vez, dijo que no le gustaba ninguna chica del instituto, que le gustaba su madre. Lo dijo de una manera tan inocente y segura a la vez que no pude contener mi sorpresa.

En estos casos la diferencia con el mito es que Edipo no sabía quiénes eran sus padres biológicos, pero ahí está la magia del inconsciente familiar, que encuentra la manera, el modo y el medio para ser fiel al clan.

Edipo decidió seguir vivo pero se arrancó los ojos porque consideraba que no merecía seguir viendo la luz del sol, que necesitaba vivir en la oscuridad como castigo de su crimen.

Pero la realidad es que era inocente, hizo lo posible por evitarlo y no era consciente de lo que pasaba. Aún así un sentimiento de culpa se apoderó de él de tal manera que no soportaba la idea de seguir viviendo feliz.

Actualmente ese sentimiento de culpa, a veces consciente y otras inconsciente, esa rabia y resentimiento hacia nuestros padres, ese dolor que tapamos y no queremos ver nos llevan a estar repitiendo dificultades en nuestras relaciones una y otra vez.

Pasamos la vida proyectando nuestras heridas emocionales en los demás, y esto sucede todavía más en las relaciones de pareja (entre otras cosas por las expectativas que ponemos en la relación y quizás porque pasamos más tiempo con esta persona).

Ser conscientes de que gran parte de las heridas o necesidades que proyectamos en la pareja tienen relación con lo que recibimos o no recibimos de nuestros padres nos ayudará a mirar dentro de nosotros y sanar (en lugar de mirar a la pareja y pedirle que sea diferente a como es).

La solución está en mirar de frente a nuestra necesidad o herida emocional, no juzgarla ni darle la espalda, sino atenderla, integrarla y comprenderla con amor.

Acerca de Teresa Pastor López

  • Licenciada en Filología Clásica
  • Especialista en Transgeneracional
  • Puedes seguir el trabajo de Teresa en su página de crecimiento personal en Facebook «La luz de Eos»

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3 comentarios

  1. Hola,no tuve buena relacion con mis padres,me separe desp de 48 años de un matrimonio no muy bueno y quiero encontrar pareja,el tema q los hombres se enganchan y yo no ,como q me da miedo formalizar,gracias

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