¡Hola! Hoy tengo la necesidad de confesarte algo… así que atención:

Umm… cómo lo digo… ¿Sabes que yo antes era un poco (lo estoy suavizando) cascarrabias?

Pues sí, hubo una época en mi vida en que me pasaba todo el tiempo quejándome y culpando a los demás, tanto que hasta a mi me apetecía estar poco tiempo conmigo, jaja

No te voy a decir que hoy día no me quejo nada de nada, igual alguna vez… sin darme cuenta jaja pero cuando lo hago me perdono y utilizo parte del ejercicio que hoy te voy a regalar en este artículo.

 

 

¿Y porqué te confieso esto?

Porque hoy quiero hablarte del mejor material para construir los cimientos de una vida abundante, y antes de hablarte de ello quiero que sepas qué materiales no usar.

Por ejemplo, la queja no es el mejor cimiento para una vida abundante… en cambio viene muy bien para tener una vida llena de carencia y de cosas que no te van a gustar en absoluto.

De hecho, toma nota de esta receta (en serio, coge papel y lápiz y apunta):

2 medidas de queja, le añades 4 de culpa y lo mezclas con un poco de querer tener la razón y ya tienes listo el material de la infelicidad.

Si construyes tus cimientos con esto tendrás abundancia, abundancia de infelicidad.

[bctt tweet=»Queja+Culpa+Querer tener la razón=Materia prima de la Infelicidad Abundante.» username=»Saulperez82″]

Pero bueno… si estás aquí leyendo creo que no buscas construir con ese tipo de material, aunque no está de más que lo recuerdes.

Tan importante es saber lo que queremos, como lo que no queremos.

Ahora sí, voy a decirte cual es el material principal de unos buenos cimientos para la vida abundante que mereces tú, que merezco yo y que merecen todos.

¡Ser positivo!… no, eso está bien, pero no es el material principal.

¡Ser bondadoso!… ni de lejos, eso mantiene en incoherencia a mucha gente.

¡Ser un gran vendedor!… eso te puede servir en algunas cosas, pero tampoco es eso.

¡Ser muy trabajador!… tampoco, lo siento… te vas alejando.

No te estás enterando… vamos a verlo al revés…

 

¿En qué piensa una persona cuando se siente carente?piensa, piensa…

No te mareo más… cuando alguien se siente carente, su mente está enfocada en algo muy concreto… en todo aquello de lo que carece.

Es decir, en todo lo que le falta, lo que no tiene…

Y por si no lo sabes, este pensamiento lleva a una emoción y esta emoción emite una resonancia, tiene su propia vibración y es una resonancia… ¿de qué?

¡Muy bien!… de carencia.

Y si tú… bueno tú no, tú nunca… pero si alguien resuena en una vibración de carencia, ¿qué es lo que su mente va a percibir en el mundo?

¡Dios! estás que te sales… ¡Carencia, por supuesto!

Y como dice un curso de milagros:

Aquello de lo que das fe demuestra tus creencias, y de esta manera las refuerza. UCDM

[bctt tweet=»Aquello de lo que das fe demuestra tus creencias, y de esta manera las refuerza. UCDM» username=»Saulperez82″]

Lo cual quiere decir que como has decidido enfocarte en todo lo que careces, aquello de lo que careces se extiende, para que tú puedas hacer eso que tanto te gusta…

…decir: ¡tengo razón!

Cuando en los talleres hago la pregunta, ¿queréis tener la razón o preferís ser felices? La mayoría de la gente dice que quiere ser feliz, pero es mentira…queremos tener la razón, al menos mientras estamos en modo ego (mente programada).

Esto me recuerda a un chiste, o creo que es un chiste:

El hombre más feliz del mundo visita al presidente de un país occidental, y el presidente le pregunta:

– ¿Cual es el secreto de su felicidad?– Nunca quiero tener la razón.– No creo que sea eso.– Pues no será.

[bctt tweet=»Y tú, ¿quieres tener la razón o prefieres ser feliz? #aceptación #amarloquees #pandemiadegratitud» username=»Saulperez82″]

Volviendo a lo que nos tiene aquí, a mi escribiendo y a ti leyendo, los cimientos de una vida abundante, te hago una pregunta:

Si enfocarnos en todo aquello de lo que carecemos nos lleva a la carencia, ¿dónde podríamos poner el enfoque para sentirnos abundantes ¡ya! ¡hoy! ¡ahora!?

Eso es… ahora sí… poner nuestra atención en todo aquello que sí tenemos, en lo bello, lo mágico, lo precioso de nuestra vida.

Y ¿qué ocurre cuando hacemos esto?

Que nos sentimos… A-GRA-DE-CI-DOS.

¡Esto es! Ahora sí que sí…

El ingrediente principalpara los cimientos de una vida abundante se llama Gratitud.

Llegará un momento en que tendrás que decidir si quieres vivir tu vida como si todo fuese un milagro, o como si nada lo fuese. Lo que decidas marcará tu vida.

[bctt tweet=»La abundancia es el fruto de una semilla llamada Gratitud. Saúl Pérez #pandemiadegratitud» username=»Saulperez82″]

¡Qué fácil ¿verdad?!

Agradecer es fácil, no requiere de mucho, más que poner el filtro de amor y gratitud en nuestra mirada y empezar a mirar a todos lados y…

…Yo por ejemplo, ahora mismo estoy viendo bolígrafos, un móvil (celular), un vaso con un poco de té, una estantería llena de libros maravillosos, veo la luz del sol a través de la ventana, escucho los pájaros cantar… estoy respirando… ¡estoy respirando!

Y si escucho mi respiración y me quedo en silencio ahora… (dame unos segundos) …puedo sentir todo mi cuerpo llenándose de oxígeno… siento el latido de mi corazón… me parece que mis células están haciendo la ola ahora mismo… y te lo juro que me siento agradecido.

Conectar con la gratitud es fácil, muy fácil y no tienes ni idea de lo poderoso que esto es… pero ¿sabes qué es más fácil todavía?

No hacerlo. Al menos, cuando no tienes el hábito.

Entonces, como te decía al inicio del artículo, te voy a proponer un ejercicio

…pero no va a ser un ejercicio más, porque soy consciente que lo que te propongo es todo un reto.

Se que la mayoría que leen este artículo no lo van a hacer, pero tú sé diferente.

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Al final tú decides. Aquí te dejo mi propuesta:

Son 3 pasos y 1 más opcional (solo para los más valientes) y el reto es que lo hagas HOY.

1.- Escribe… (y no! no vale que lo hagas mentalmente…) ESCRIBE todo lo que agradeces en tu vida el día de hoy (el canto de los pájaros, una persona que te sonrío por la calle, que estás vivo, que tienes familia, o que no tienes… que salió el sol… en fin, todo lo que se te ocurra…)Escribe por al menos por 5 minutos sin parar.

2.- Agradece ahora por tus problemas, por horribles que te parezcan.Te lo digo en serio, por horribles… ríndete a ellos, no luches, no quieras tener la razón. Dios (o como lo quieras llamar) no se equivoca… tú si.Agradécelos porque son los que hoy están ahí para ayudarte a crecer.

3.- Llama o escríbele un mensaje a alguien a quien sientas que quieres agradecerle algo… seguro que tienes un montón de gente a la que piensas en decirle GRACIAS pero no lo haces, se te olvida, te da vergüenza o lo que sea. Hazlo ahora.

4.- Este es el paso opcional, solo para los valientes…Se trata de entender que si el agradecimiento es el mejor cimiento para una vida abundante, y sabemos que puede ser útil a los demás…

¿Cómo hacemos para llevar este reto al máximo de gente posible, por el mayor tiempo posible?

Lo que se me ocurre es convertir la gratitud en un virus, el virus que desprograme el miedo de la mente de la máxima gente posible.

Así que se me ocurrió que podemos crear una epidemia… que digo epidemia, una PANDEMIA DE GRATITUD.

¿Cómo lo hacemos? Mira, yo no tengo mucha idea de cómo hacerlo, pero creo que las redes sociales son buena forma, así que se me ocurre lo siguiente:

Yo me comprometo a twittear lo que agradezco cada día, durante 90 días, con el hashtag:

#pandemiadegratitud

Si tú también lo haces y todos lo hacemos, creo que podemos llegar a mucha gente.

¿Qué te parece la idea?

[bctt tweet=»Reto 90 días conectando con la gratitud, ¿te atreves? #pandemiadegratitud» username=»Saulperez82″]

Espero que realmente te sea útil el artículo de hoy, está hecho con mucho cariño.

Cuéntame en los comentarios lo que ha sucedido al hacer el ejercicio, ¿cómo te has sentido? ¿qué ha pasado con la persona que has llamado?

Estaré atento para contestarte lo antes posible.

Y una última cosa, si te apetece, ayúdame a compartir este artículo.​

Ahora sí, ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

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Michal ruheen

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Acerca de mi
Saúl Pérez

Saúl Pérez es terapeuta y formador especializado en trauma, sistema nervioso y conciencia.​

Acompaña a personas y profesionales a comprender su mundo interno, regularse y reconectar con su vida desde un enfoque integrador que une ciencia, experiencia y presencia.

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